Autoras: Ana Basco; Paula Garnero.

Resumen ejecutivo:
El estudio examina el potencial de la Cooperación Triangular en Inteligencia Artificial entre la Unión Europea y América Latina y el Caribe como mecanismo para promover un desarrollo digital inclusivo, ético y sostenible. Sostiene que la IA se ha convertido en un eje emergente de poder económico y geopolítico con impactos profundos en la producción, la gobernanza y el empleo, y señala que ALC enfrenta riesgos de quedar ubicada en segmentos de menor valor agregado si no logra desarrollar capacidades propias. La CT aparece como un instrumento estratégico para combinar financiamiento, capacidades técnicas y gobernanza regulatoria entre socios con trayectorias diversas, fortaleciendo la autonomía digital regional, la convergencia normativa y el uso de la IA con fines de desarrollo humano.
A continuación, se sintetizan sus principales hallazgos:
• La IA reconfigura cadenas de valor, poder tecnológico y gobernanza global.
El estudio sostiene que la inteligencia artificial dejó de ser únicamente una innovación tecnológica y se ha convertido en un nuevo eje de poder económico y geopolítico. Su despliegue implica cambios profundos en la producción, el conocimiento y la gobernanza, y plantea tensiones en torno al control de datos, la infraestructura de cómputo, los estándares internacionales y los marcos regulatorios. La IA opera dentro de cadenas de valor altamente asimétricas, con concentración de capacidades y beneficios en pocos actores globales.
• América Latina ocupa una posición periférica en la cadena de valor de la IA.
La región se inserta principalmente en etapas de bajo valor agregado, como la extracción de minerales críticos, la provisión de datos y el trabajo digital deslocalizado, sin participación significativa en fases estratégicas como diseño, manufactura avanzada, infraestructura de procesamiento o definición regulatoria. Este patrón reproduce dependencias tecnológicas e industriales, y limita la capacidad de capturar beneficios económicos, tecnológicos y cognitivos del desarrollo de la IA.
• El potencial transformador de la IA depende de condiciones habilitantes aún incompletas en la región.
El documento identifica usos con alto impacto en salud, educación, agricultura, gestión pública, movilidad urbana y adaptación climática. Sin embargo, señala que su impacto efectivo depende de factores estructurales como infraestructura digital, conectividad, disponibilidad de talento, habilidades digitales, gobernanza de datos y marcos regulatorios. Sin estas condiciones, la IA puede generar mejoras puntuales pero no transformaciones productivas o institucionales sostenibles.
• El despliegue desigual de la IA implica riesgos significativos para la región.
El estudio menciona riesgos vinculados a sesgos algorítmicos, vigilancia y uso opaco de datos, concentración del poder tecnológico en plataformas globales, afectaciones laborales asimétricas, desigualdades socioeconómicas y territoriales, y riesgo de exclusión tecnológica. También subraya que la falta de regulación y de capacidades institucionales incrementa la vulnerabilidad de la región frente a estos impactos, especialmente en contextos con informalidad y brechas educativas.
• La Cooperación Triangular emerge como herramienta estratégica para evitar dependencias tecnológicas.
El análisis destaca que la CT permite articular financiamiento europeo, capacidades técnicas de países del Sur con experiencia y conocimiento contextual de los países beneficiarios. Este mecanismo facilita co-diseñar políticas y soluciones tecnológicas alineadas con prioridades nacionales, evitando esquemas verticales de transferencia tecnológica. Además, promueve aprendizaje mutuo, apropiación local y sostenibilidad institucional.
• La diplomacia tecnológica se vuelve indispensable para la construcción de una gobernanza democrática de la IA.
La IA no sólo requiere políticas tecnológicas, sino también negociación internacional de estándares, derechos digitales, soberanía tecnológica y marcos éticos. El documento plantea que la diplomacia tecnológica es el componente que permite alinear intereses y principios entre UE y ALC, y avanzar hacia un orden digital más inclusivo y basado en derechos.
• Existen bases institucionales y políticas para expandir esta agenda birregional.
El estudio señala que ya existe un entramado estratégico que combina inversión, regulación, infraestructura digital y cooperación política. Entre los instrumentos relevantes se mencionan el Global Gateway, la Agenda de Inversiones UE–ALC, la Alianza Digital UE–LAC y la Carta Iberoamericana de Derechos Digitales, junto con plataformas operativas como ADELANTE y el EU–LAC Digital Accelerator. Este ecosistema habilita una expansión de la CT hacia áreas emergentes como interoperabilidad de datos, ciberseguridad, IA, habilidades digitales y desarrollo institucional.