Hacia una Agenda Digital regional inclusiva y centrada en las personas

Perspectivas desde América Latina y Europa.

Autores: Ana Basco, Enrique Iglesias Rodríguez, Aliso Cathles.

Resumen ejecutivo:

El artículo, elaborado por especialistas del BID (Ana Basco, Enrique Iglesias Rodríguez y Aliso Cathles), analiza el estado de situación de América Latina y el Caribe (ALC) frente a la aceleración de la transformación digital impulsada por la pandemia de COVID-19, subrayando tanto sus oportunidades como desafíos. Se plantea la necesidad urgente de avanzar hacia una agenda digital regional inclusiva y centrada en las personas, que permita aprovechar los beneficios de la cuarta revolución industrial en términos de productividad, innovación, sostenibilidad y equidad social.

A lo largo del texto se presentan datos relevantes sobre la adopción de tecnologías digitales en empresas y hogares, se identifican las principales brechas de acceso, uso y confianza, y se propone un marco de acción inspirado en experiencias internacionales como la Declaración de Derechos y Principios Digitales de la Unión Europea. Asimismo, se hace un llamado a construir una gobernanza digital que vaya más allá de los esfuerzos nacionales, fomentando la cooperación regional y la armonización normativa.

A continuación, se sintetizan sus principales hallazgos:

  1. Aceleración desigual de la digitalización: La pandemia aceleró la adopción de tecnologías 4.0 en la región, como la computación en la nube y el análisis de datos, especialmente en las grandes economías. Sin embargo, esta transformación no ha sido homogénea ni entre países ni entre empresas, ni en la población general.

2. Brechas estructurales persistentes: Se identifican múltiples brechas que dificultan una digitalización equitativa:

  • Baja cobertura y calidad de la infraestructura digital.
  • Altos costos de conexión.
  • Escasa penetración de banda ancha y fibra óptica.
  • Desigual acceso a dispositivos.
  • Brecha de género en CTIM y en el uso de TIC.
  • Bajos niveles de confianza en los servicios digitales.

3. Confianza y derechos digitales como ejes críticos: La confianza ciudadana en los servicios digitales es baja, lo que limita su expansión. Las preocupaciones sobre la privacidad, el uso de datos personales y la ciberseguridad no están adecuadamente abordadas por los marcos normativos actuales en la mayoría de los países.

4. Falta de un enfoque coordinado regional: ALC carece de una visión digital compartida a nivel regional. Aunque algunos mecanismos de integración han empezado a incorporar esta dimensión, todavía no se ha consolidado una agenda articulada. La experiencia de la Unión Europea se presenta como un modelo de referencia valioso.

5. Agenda de políticas públicas centrada en las personas: Se propone avanzar hacia una transformación digital inclusiva mediante políticas que garanticen:

  • Acceso universal a infraestructura y conectividad.
  • Desarrollo de habilidades digitales y blandas.
  • Educación crítica sobre el ecosistema digital.
  • Protección de derechos digitales.
  • Prevención de la discriminación algorítmica.
  • Regulaciones coherentes en ciberseguridad y protección de datos.

6. Oportunidad histórica y urgencia: La región se encuentra en un punto de inflexión. El momento actual ofrece la posibilidad de utilizar la transformación digital como palanca para cerrar brechas estructurales, aumentar la productividad, fortalecer la inclusión social y proteger los derechos ciudadanos. Esto requiere un liderazgo político claro, visión compartida y cooperación digital regional sostenida.

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