El capital global invierte en proyectos verdes: una oportunidad estratégica para América Latina

La transición financiera hacia inversiones sostenibles responde a una lógica económica cada vez más clara: los riesgos climáticos son también riesgos financieros. En un contexto donde el capital global busca proyectos verdes y resilientes, América Latina tiene la oportunidad —y el desafío— de fortalecer su gobernanza ambiental y tecnológica para atraer inversiones que hoy se disputan a escala global

BUENOS AIRES, 13 de octubre de 2025. — La tendencia internacional del capital financiero muestra un giro estructural: los grandes fondos, bancos y aseguradoras están incorporando el riesgo climático en sus modelos de evaluación y decisión. “Las finanzas verdes ya no son un nicho: el mercado está reconociendo que cuidar el ambiente es también cuidar el valor del capital”, sostuvo Jimena Calvo, socia de Insight LAC, durante la Mesa de Diálogo “Cuando el mundo invierte en verde: ¿qué oportunidades hay para Argentina y América Latina?”, organizada por la consultora.

Tras hacer un repaso sobre las políticas concretas surgidas a partir del Acuerdo de París y del Pacto Verde Europeo, Calvo aseguró que “la agenda verde se consolida con fuerza a nivel global”, hecho que representa una oportunidad para que las empresas y gobiernos accedan al financiamiento que les permitirá seguir ofreciendo sus bienes y servicios al mundo, e impactar de manera positiva en sus comunidades.El informe del Climate Policy Initiative (CPI) de 2025 determinó que en 2024 se alcanzaron los US$ 2 billones en financiamiento climático (una parte importante de las finanzas verdes) a nivel mundial, superando los niveles de 2023.

Aunque los países emergentes y en desarrollo (sin China) representan apenas el 10% de ese acceso al financiamiento, y América Latina capta la mitad de este porcentaje. El contraste es todavía más marcado si se considera que la región posee el 40% de la biodiversidad del planeta, una enorme reserva de agua dulce, capacidad productiva y recursos naturales estratégicos, pero recibe menos del 5% del financiamiento climático internacional. Brasil es el país que mejor capitaliza la situación, al concentrar cerca del 60% de esos fondos.

“Para atraer una porción mayor de ese capital, América Latina debe fortalecer su gobernanza ambiental y avanzar hacia mecanismos de medición, verificación y rendición de cuentas que hoy se encuentran poco desarrollados”, explicó Calvo. En este punto, destacó el enorme potencial de las tecnologías digitales, como la inteligencia artificial y la blockchain, para mejorar la trazabilidad, transparencia y confiabilidad de los proyectos sostenibles.

Especialistas, participantes del evento, subrayaron además que las estrategias para captar este tipo de inversiones deben pensarse en clave regional. “Ningún país, actuando de manera aislada, podrá generar la escala y la coherencia necesarias para competir por los fondos internacionales. Es necesario avanzar en una estrategia latinoamericana que unifique criterios, estándares y sistemas de información ambiental”.

Entre las principales conclusiones del encuentro se destacó la necesidad de unir esfuerzos entre gobiernos, sector privado y organismos multilaterales para estructurar proyectos bancables, trazables y de calidad, capaces de competir por el financiamiento verde que hoy se disputa a nivel global. El consenso final fue claro: América Latina posee un enorme potencial ambiental y productivo que puede transformarse en una ventaja competitiva, siempre que logre consolidar una gobernanza ambiental moderna, basada en la transparencia, la cooperación regional y el uso inteligente de tecnologías digitales.