22 de octubre, 2025
En un nuevo webinar de Insight LAC se abordó el orden mundial actual a partir del cambio que generaron los aranceles de Estados Unidos
El mundo atraviesa un cambio de época donde la incertidumbre se ha vuelto la nueva normalidad. Así lo expusieron los especialistas en el reciente webinar sobre Geopolítica e Implicancias para América Latina, organizado por Insight LAC. En este escenario, empresas y gobiernos deben asumir que la volatilidad llegó para quedarse, y que las crisis inesperadas serán parte permanente del entorno global.
Renata Zilli , mexicana, especialista en Relaciones Internacionales y Economía Global; Nicolás Albertoni, PhD, uruguayo, experto en Relaciones Internacionales y Desarrollo Económico; Esteban Actis , argentino, doctor en Relaciones Internacionales; y Ana Basco , argentina, especialista en Comercio Internacional y directora de Insight Light, intercambiaron miradas sobre el mundo actual luego del anuncio de los aranceles por parte de Estados Unidos. Y le dieron forma al nuevo escenario mundial.
La inestabilidad geopolítica llegó para quedarse fue una de las conclusiones del encuentro. Se advierte un cambio de época donde las crisis inesperadas serán recurrentes. Es la razón por la cual, empresas y gobiernos deben anticipar un entorno volátil de forma permanente.
En este escenario la geopolítica pasa al frente. Este tipo de aspectos que antes eran periféricos ahora ocupan un rol central en las decisiones de negocio e inversión. Las sanciones, aranceles, subsidios cruzados, controles de exportación y restricciones a las inversiones extranjeras se han convertido en herramientas de poder y coerción, concepto definido como weaponization. Esta “economía armada” convierte a las relaciones comerciales en un juego de suma cero, a diferencia del paradigma tradicional de cadenas globales de valor (CGV) que buscaba beneficios mutuos.
Aún así, el comercio se adapta. Y se observan “desvíos de comercio” más que ralentización, el menos por ahora. El flujo comercial global parece “encontrar su camino”. Las empresas están rediseñando sus cadenas de suministro para hacerlas más resilientes, y definen estrategias de nearshoring (acercar la producción a mercados clave), friendshoring (priorizar países aliados) e incluso omnishoring (diversificar en múltiples ubicaciones globales) para reducir dependencias.
Ahora bien, ¿cuáles son las implicancias específicas para América Latina y el Caribe (ALC) en este nuevo escenario?
La región es dueña de una relativa estabilidad geopolítica. Al ser una zona de paz, ofrece una oportunidad como destino confiable en un mundo turbulento, ya que los inversores buscan geografías menos expuestas a riesgos bélicos o geopolíticos directos. No obstante, la paz relativa no exime a la región de los impactos indirectos de las tensiones globales, como la inflación importada, la volatilidad financiera, o los flujos migratorios, por lo que la resiliencia sigue siendo clave.
Uno de los desafíos que debe enfrentar la región se vincula con una integración comercial débil, dado que presenta la paradoja de estar muy conectada con la economía global pero poco integrada internamente. Su comercio intrarregional es escaso (aproximadamente 15% del total, uno de los porcentajes más bajos del mundo). Esto significa que los países de la región dependen fuertemente de mercados extra-regionales, como Estados Unidos, Europa y China para sus exportaciones. La consecuencia es una mayor vulnerabilidad ante choques externos o “guerra comercial” entre potencias. Es clave para ello, fortalecer su integración económica regional a través de mercados comunes y cadenas regionales, entre otras alternativas, para reducir riesgos y ganar poder de negociación conjunta.
Durante el webinar también se abordaron otras oportunidades para la región, como el nearshoring y omnishoring. La reorganización de las cadenas globales en busca de mayor seguridad puede beneficiar potencialmente a ALC. México, por ejemplo, se ha posicionado como un nodo clave al captar inversión manufacturera gracias al T-MEC y su cercanía al mercado estadounidense. Sin embargo, también hay riesgos: no todos los países están preparados para aprovechar estas estrategias. Problemas de infraestructura, energía, educación/talento o clima de negocios pueden hacer que inversiones potenciales se vayan a otro lugar.
¿Qué oportunidades concretas se vislumbran para América Latina? ALC es un proveedor clave de materias primas estratégicas para la economía mundial, lo que conlleva tanto ventajas como desafíos. Esta abundancia de recursos es su principal oportunidad ya que podría atraer inversiones extranjeras en minería y procesamiento, y ofrecer la posibilidad de integrarse en nuevas cadenas de suministro (por ejemplo, convertirse en proveedores indispensables de baterías, vehículos eléctricos o energías renovables). Sin embargo, también hay riesgos, como un posible incremento en sus niveles de dependencia si no se desarrollan industrias locales de mayor valor agregado. Para los países, esto implica la necesidad de diversificar mercados, y exigir altos estándares ESG para que la extracción no provoque impactos sociales/ambientales que deriven en inestabilidad interna.
En este sentido, se planteó evitar el “choose or die”, es decir, la bipolaridad entre China y Estados Unidos, y buscar alternativas en otros mercados menos explorados.
Los especialistas, también realizaron recomendaciones para el sector privado en ALC, entre ellas:
- Diversificar mercados y cadenas de suministro: para reducir la exposición a cualquier país o región en conflicto. Esto implica ampliar la presencia en distintos mercados (no depender exclusivamente de EE.UU. o China, por ejemplo) y buscar múltiples proveedores para insumos críticos.
- Respetar el cumplimiento normativo (compliance): en un entorno donde proliferan sanciones, regulaciones comerciales diferenciadas y requisitos más exigentes, el sector privado debe fortalecer sus capacidades de cumplimiento. Esto abarca desde asegurarse y acatar los controles de exportación vigentes, hasta adaptarse a normas locales de contenido o requisitos ambientales/sociales en la cadena de suministro. Las empresas deberán monitorear de cerca las cambiantes reglas del juego para evitar violaciones costosas. Para ello, se sugiere invertir en asesoría legal y de comercio internacional permanente, actualizar códigos internos de ética y cumplimiento a estándares globales, y capacitar equipos en compliance transnacional.
- Implementar prácticas de resiliencia operativa y gestión de riesgos: se recomienda incorporar la resiliencia como pilar operativo. Esto implica diversificar cadenas (como fue mencionado), como también diseñar planes de continuidad o contingencia ante distintos escenarios de riesgo (desde conflictos que afecten suministros clave, hasta desastres naturales exacerbados por el cambio climático). Las compañías deben identificar sus puntos neurálgicos y establecer redundancias como contar con proveedores alternativos, inventarios de seguridad para insumos críticos, o una logística flexible capaz de redirigir envíos según necesidad, entre otros. Invertir en tecnología para visibilidad de la cadena (p. ej. sistemas de monitoreo en tiempo real de envíos, análisis de datos para identificar vulnerabilidades) permitirá también reaccionar a tiempo.
Los especialistas reunidos coincidieron en que la región puede afianzarse como un actor clave y confiable en la nueva geografía económica mundial que está emergiendo tras este cambio de época; y desde Insight LAC estamos para acompañar a las empresas y los gobiernos en este proceso.