Abril 2021
Autores: Garnero, Paula; Carballo, Ignacio E.; Chomczyk, Andrés; Henao Monje, José Oscar

Resumen ejecutivo:
El estudio analiza el rol de los pagos digitales y las nuevas herramientas financieras en América Latina como instrumento para la promoción del comercio electrónico en las PyMEs. Diagrama cómo estos instrumentos (pagos digitales y fintech) se tornan indispensables para el acceso al comercio no presencial. Estudia la literatura teórica y empírica en torno a la temática, discute cómo abordar el prominente uso de efectivo en la región, y proporciona recomendaciones de políticas para impulsar los pagos digitales y las nuevas herramientas financieras.
Principales Hallazgos:
1. Asia se ha convertido en todo un referente en cuanto a los nuevos sistemas de pago y herramientas financieras digitales, donde las Superapps chinas como WeChat y AliPay permiten llevar a cabo cualquiera tipo de transacción en una única interfaz. En cambio, en América Latina, el usuario todavía necesita varias apps para realizar sus distintas operaciones financieras, excepto en Colombia donde Rappi se está consolidando hacia una Superapp. A nivel global, crece la tendencia de integrar el pago dentro de un servicio, pasando a ser una experiencia “imperceptible”, como ya sucede en algunas ‘apps’ de transporte; por ejemplo, la de Uber. Este tipo de experiencias son posibles gracias a los modelos basados en APIs que permiten incorporar productos financieros en plataformas de terceros y crear así nuevos ecosistemas digitales, concentrando cada vez más operaciones en una única plataforma.
2. Este escenario se completa con nuevos modelos de negocios bancarios como los neobancos, los challenger Banks, la Banca como Servicio (BaaS) también crecientes en América Latina y una tendencia hacia la Banca Abierta y modelos de finanzas colaborativas.
3. En América Latina, los ecosistemas Fintech de medios de pagos más relevantes son Brasil, México, Colombia, Argentina y Chile. Entre los actores más destacados, se reconoce en Brasil a Nubank (neobanco con más de 20 millones de clientes y 1500 empleados, valorada en 10 mil millones de dólares). En México: aunque PayPal es el actor de mayor peso, iniciativas como Clip (que ofrece una aplicación móvil que sirve como lector de tarjetas de crédito y débito, facilitando a las pequeñas empresas la aceptación de pagos con tarjeta); Konfio (proporciona préstamos para capital de trabajo no asegurado a pequeñas y medianas empresas), y Albo (el principal Challenger del país) se destacan. En Colombia: están OmniBnk (neobanco que utiliza grandes datos y aprendizaje automático para proporcionar líneas de crédito a las empresas) y Rappi (Superapp que permite pedir un taxi, pedir comida, pagar cuentas, reservar un monopatín eléctrico, etc.). En Argentina: se encuentran empresas como Mercado Libre (Marketplace que se posiciona como el unicornio más importante del país, con presencia en 18 países de América Latina, más de 144 millones de usuarios registrados y cotización bursátil en el NASDAQ) que ha sabido construir todo un ecosistema Fintech dando lugar a otras empresas como Mercado Pago, Mercado Crédito y Mercado Fondo; Ualá (neobanco que está vinculado a una tarjeta prepaga Mastercard) y Afluenta (préstamos colaborativos para el consumo y las MiPyMEs). En Chile: se destacan Cumplo (la mayor red de préstamos colaborativos de América Latina para las PYMES), Global66 (plataforma internacional de pagos en línea para transferencias de dinero y remesas) y ComparaOnline (plataforma para la comparación de precios para servicios financieros y de seguros).
4. Brasil se destaca como el gran referente regional en materia de regulación sobre los medios de pagos digitales y de Defensa de la Competencia, logrando configurar el ecosistema Fintech más dinámico y maduro de la región. El país fue el primero de América Latina en liberar la competencia en el mercado de adquirencia (2010), disponer la adopción de medidas para fomentar el Open Banking (2019) y apostar por un sistema de pagos instantáneos operado por el banco central nacional (Pix, a lanzar en noviembre 2020), al margen de otras medidas como el dictado de regulación para los pagos móviles y el dinero electrónico (2013 y 2016, por ejemplo). De hecho, el anuncio de la llegada de la billetera de WhatsApp a Brasil, sucedido el mes de junio 2020, retumbó en el mercado latinoamericano, donde la penetración de esta app es mucho más alta “cercana al 80% de la población” que el acceso a servicios financieros. La abrupta suspensión de la función de pago mplementada por Facebook en WhatsApp de Brasil semanas más tarde, llevó al Banco Central a explicar que el bloqueo no fue para proteger a PIX, sino para tener tiempo de hacer un estudio sobre los profundos impactos de la entrada de nuevos competidores BigTech.
5. En los 5 países seleccionados para esta investigación, se han adoptado distintos enfoques normativos sobre el ecosistema Fintech de medios de pagos digitales: Argentina y Uruguay muestran una aproximación caso por caso. Argentina ha promovido la figura de Proveedores de Servicios de Pagos (PSP) con el objetivo de dar mayor transparencia al uso de recursos por parte de las Fintech y proteger a los usuarios. Chile ha optado, por el momento, por una inacción regulatoria con cierta tendencia futura a un régimen especial, aunque recientemente ha promovido cambios en el sistema de tarjetas de crédito, lo que podría favorecer la intervención de algunos actores Fintech en el sistema y promover la
competencia en el mercado de adquirencia, avanzando hacia un modelo de cuatro partes. México claramente ha seguido el modelo del régimen especial con su Ley Fintech y con el desarrollo de la infraestructura tecnológica del CODI y el SPEI, interoperables por definición, pero que no necesariamente ha llevado a una mayor competencia en el sistema de pagos ni al mayor uso de los instrumentos disponibles (al menos por ahora). Paraguay, hasta el momento, se encuentra en una posición de inacción regulatoria frente al sector Fintech, aunque con medidas específicas frente a las empresas de telecomunicaciones y sus billeteras virtuales.
6. Se reconoce un carácter eminentemente local en la configuración de los Sistema de Pagos Digitales en los cinco países de interés, dando lugar a regulaciones que limitan los pagos dentro de los respectivos territorios nacionales y en muchos casos, dificultan las operaciones internacionales de comercio electrónico. En el mismo sentido, la región no ha avanzado en la generación de regulaciones uniformes en los Sistemas de Pagos Digitales hacia adentro de sus bloques comerciales más importes como el MercoSur y ALADI. La coordinación regional se ve más orientada a la prevención del lavado de activos que a generar las condiciones necesarias para impulsar el comercio electrónico transfronterizo. Para superar este inconveniente, se podría flexibilizar el acceso al mercado de cambios de forma directa, o bien, permitir a los consumidores y empresas acceder a instrumentos denominados en otras monedas para esas operaciones.
7. Las empresas Fintech operan sistemas de pagos con escasa competencia y muy limitada interoperabilidad. La mayoría de los países mantienen una separación entre los sistemas de dinero electrónico y las operaciones ante instituciones financieras tradicionales, lo que representa una barrera para la inclusión financiera. Argentina es la única jurisdicción en nuestros países seleccionados donde existen claras medidas regulatorias para alcanzar una plena interoperabilidad entre cuentas bancarias y cuentas de dinero electrónico en ambos sentidos gracias a los CBU y CVU, aunque en la práctica la interoperabilidad no se logra completamente en todos los instrumentos de pago (e.g. códigos QR). En Chile, rácticamente todos los actores utilizan la infraestructura tecnológica de Transabank motivo por el cual la interoperabilidad no ocupa un lugar relevante en la agenda local (se espera que esto cambie a partir de 2020 con la consolidación del modelo de 4 partes). Los demás países presentan ciertos grados de interoperabilidad, pero con defectos ya sea por ser movimientos unidireccionales, como en México, o sujetos a decisión de los actores, como en Uruguay.
8. La pandemia por COVID-19 empujó a que muchas personas y MiPyMES de América Latina se volcaran por primera vez al comercio electrónico (Mercado Libre, Mastercard, 2020). Sin embargo, algunas estimaciones privadas sugieren que el comercio electrónico en general se podría ver reducido a la par de la contracción económica, pero en menor medida que el comercio presencial. Con base en un modelo econométrico propio, se analizó el impacto del nivel de la actividad económica sobre los pagos digitales en nuestros países seleccionados bajo dos escenarios: con COVID-19 y sin COVID-19. Con base en la información disponible, se confirmó la presencia de una relación significativa entre el nivel de actividad económica y la expansión de pagos digitales. Específicamente, se encontró que una variación del 1% del PIB incide directamente en la tasa de crecimiento de los pagos digitales, aunque de manera heterogénea entre nuestras economías. Un incremento de 1% del PIB aumenta los pagos digitales trimestralmente para Argentina (0.48%), para Chile (0.23%) y en Paraguay (1.37%), pero es casi neutral para México (los contrae en -0.01%) y los contrae en Uruguay (-0.76% semestral o -0.38% trimestral). También se confirmó que, aunque la caída de la actividad económica generada por la pandemia va a desacelerar la tasa de crecimiento que estaban evidenciado los pagos digitales en cada país, estos seguirán manteniendo un sendero creciente. Asimismo, Uruguay se posiciona como el único país en donde, en un escenario de contracción del PIB producto del COVID-19, habría mayor expansión de pagos digitales que en un escenario sin COVID-19. Cabría explorar en estudios posteriores, si este comportamiento podría estar vinculado al alto nivel de inclusión financiera que exhibe el país.