El Tetris del apoyo a la integración

Piezas y huecos de la brecha de género (BID). Noviembre de 2020.

Autores: Garnero, Paula; Basco, Ana Inés; Barral Verna, Ángeles.

Resumen ejecutivo:
En base a los datos de la encuesta Latinobarómetro del año 2018, este estudio se propone analizar las diferentes opiniones entre mujeres y hombres acerca de la integración en América Latina y el Caribe. Busca confirmar la existencia de la brecha de género en la región, cuantificar su magnitud y explorar distintas hipótesis que puedan contribuir a comprender los determinantes de la brecha. Para ello, se realizan diferentes modelos de regresión lineal que captan las principales hipótesis estudiadas en la literatura sobre el tema y se trata de verificar en qué medida estas se cumplen en la región.

Principales Hallazgos:

1. Integración y comercio: más jugadores que jugadoras.

La integración económica regional y el aumento del comercio internacional logran un alto apoyo social en América Latina; 7 de cada 10 personas apoyan estas políticas (72% y 73% en promedio respectivamente). En ambos casos, el apoyo es más reducido entre las mujeres que entre los hombres, lo cual se expresa en brechas de género de 8 pp. tanto para la integración económica como para el comercio internacional. El menor apoyo relativo de las mujeres hacia este último no es una particularidad de América Latina; se presenta como un fenómeno difundido en otras regiones y países como Europa, Estados Unidos y Asia.

2. Brecha de género en el apoyo a la integración económica regional: una jugada omnipresente.

Esta brecha se observa a lo largo de toda la encuesta, pero es más pronunciada en la cúspide de la pirámide socioeconómica (10 pp. entre las mujeres y hombres del segmento más alto) y se recorta notablemente entre las personas del segmento menos favorecido (3 pp.). Alcanza un máximo de 13 pp. entre las personas retiradas o pensionadas y se reduce conforme mejora el nivel educativo de las personas (es de 9 puntos entre mujeres y hombres con educación básica o inferior, y baja a 4 puntos entre quienes tienen educación superior).

  1. Brecha de género econométricamente confirmada.

Mediante modelos econométricos de regresiones lineales se encontró que, en América Latina, el hecho de ser mujer reduce las probabilidades de estar a favor de la integración económica regional en 4,4 pp. Las distintas hipótesis testeadas logran explicar parcialmente esta brecha, pero no su totalidad.

  1. Más información y educación económica, piezas necesarias para reducir la brecha.

Uno de los principales determinantes del menor apoyo femenino a la integración radica en el tipo de educación e información que las mujeres reciben, captado por variables como la visión positiva sobre países o bloques económicos del exterior, la exposición a ideas económicas, si tuvieron la oportunidad de viajar al exterior y la cantidad de medios con los que se informan. En el modelo 6 es donde la variable que recoge los efectos del género en la probabilidad de apoyar la integración se redujo en mayor magnitud con respecto al modelo base, trasladándose de -4,4 a -3,4 pp. Entonces, el poco conocimiento e información sobre la temática parece incidir en el apoyo de las mujeres a la integración regional.

  1. A mayor vulnerabilidad, menor percepción de beneficios de la integración.

Un segundo factor relevante para entender el menor apoyo a la integración por parte de las mujeres es su mayor vulnerabilidad relativa, que recoge variables como la insuficiencia alimentaria, ingreso insuficiente para cubrir sus necesidades y nivel socioeconómico. Al testear estos factores, la variable que explica los efectos del género en la probabilidad de apoyar la integración se redujo de -4,4 a -4,0 pp. con respecto al modelo base. Es posible que, dadas las barreras que este tipo de condiciones imponen para percibir los beneficios del aumento del comercio, lleve a las mujeres a mantener una visión más negativa de los procesos de integración regional.

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